Empieza ya a ser muy habitual ver constantemente bebés en sus carritos utilizando el smartphone de sus progenitores. Y también habrás visto parejas disfrutando de una maravillosa comida en un restaurante mientras sus hijos están hipnotizados delante de tabletas sin ni siquiera apreciar el placer de una buena comida o de la compañía familiar.

Esto es lo que vemos fuera de casa. Pero, ¿qué pasa dentro? Posiblemente todo sea muy parecido a lo que ocurre en el exterior. El siglo XXI es un siglo absolutamente tecnológico, por lo que impedir a los niños su utilización va a ser harto difícil. Entonces, ¿qué es lo ideal?. ¿La prohibición absoluta de pantallas, controlar de forma rígida que no hagan más de 30 minutos al día o confiar en su capacidad de autogestión?  Esta es hoy en día una de las encrucijadas con las que más frecuentemente se encuentran los padres y educadores.

Pero lo primero que tenemos que saber es si es perjudicial que jueguen o estén delante de pantallas. Y la respuesta es que sí, que afecta en tres aspectos de la vida de los niños: el físico, el psicológico y el cognitivo.

malestar emocional en niños

 

 

 

 

El uso de pantallas afecta el desarrollo físico, psicológico y cognitivo de los niños y niñas.

 

 

 

 

 

 

EFECTOS DEL USO DE PANTALLAS SOBRE:

  • LA SALUD FÍSICA
    • Disminuye el tiempo de sueño: básicamente porque tienen dificultades para dejar de jugar.
    • Aumentan los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial o la obesidad. Normal, “mejor tomo un fastfood y continuo con el juego”.
    • Disminuye la densidad ósea: andar y tomar el sol son incompatibles con estar delante del ordenador.
    • Disminuye la agudeza visual: están tan atentos a la pantalla que olvidan alternar los enfoques cerca-lejos para mantener una buena salud visual.
  • EL BIENESTAR PSICOLÓGICO: en un estudio realizado con más de cuarenta mil niños norteamericanos de entre 2 y 17 años (Twenge et al, 2018), concluyeron que estar más de dos horas al día delante de una pantalla incrementaba el riesgo de malestar emocional, expresado como dificultades para terminar tareas, tendencia a discutir con los padres o dificultades para autorregular sus emociones. Además, más allá de las 6 horas de pantalla diaria en adolescentes, aumentaba significativamente el riesgo de sufrir ansiedad y depresión.
  • LA COGNICIÓN: en otro estudio realizado también con 4500 niños norteamericanos (Walsh, 2018) concluyeron que había un aumento de conexiones cerebrales entre las áreas del lenguaje, visuales y de control ejecutivo en los niños lectores, mientras que con el uso de pantallas estas conexiones disminuían. El rendimiento cognitivo de estos niños empeoraba entre los que estaban en las pantallas más de 2h/día; si además dormían menos de 9h/día, rendían todavía peor. Y si finalmente a estos dos factores le sumaban no hacer ejercicio físico diario, el rendimiento cognitivo empeoraba significativamente.

 

3 CLAVES PARA MINIMIZAR LOS EFECTOS DEL TIEMPO DE PANTALLA

Como habrás podido observar, el tiempo que pasan los niños ante la pantalla (o «Screen Time»), no es una preocupación aislada de algunos educadores, sino que ya ha pasado a ser un tema de interés global en algunos paises. En Canadá y Australia ya han creado las llamadas “24-hour movement guidelines for children and youth”. Recomiendan a los padres a ser firmes en 3 aspectos muy concretos para reducir a cero los efectos negativos que puedan producir las pantallas en los niños: incrementar la actividad física, reducir el tiempo de uso de pantallas y respetar las horas de sueño. En la tabla hemos hecho un resumen de las recomendaciones canadienses según la edad de los niños.

 

Guía gráfica movimiento

Se entiende como ejercicio suave estar en la manta de juegos, gatear, caminar, jugar en un parque… e intenso aquel ejercicio aeróbico que nos haga sudar. Este último se recomienda un mínimo de 3 veces por semana. El sueño tiene que ser de calidad, es decir, sin interrupciones. Y finalmente no está nada recomendado que los bebés miren las pantallas. 

 

bienestar al jugar al aire libre

 

 

 

 

 

Jugar al aire libre es una muy buena alternativa al uso de pantallas.

 

 

 

 

 

 

 

Aunque sobre el papel parece sencillo, no siempre es fácil cumplir todas las recomendaciones, ya que va a requerir que tu les controles el tiempo y les ofrezcas buenas alternativas, como salir al parque con los peques, jugar con ellos al pilla-pilla o salir a correr o a hacer senderismo con los niños mayores. Recuerda también que los niños imitan lo que hacemos los adultos, o sea que si te ven a ti también alejada de las pantallas, vas a ser el mejor ejemplo a seguir. Y bién pensado, ¿por qué no apuntarte una hora de ejercicio diario? Seguro que tu cerebro pensará mejor. ¿Te animas?

 

Descargar tabla movimiento

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REFERENCIAS

  • Howard-Jones PA, Jay T, Mason A and Jones H (2016). Gamification of learning deactivates the     default mode network. Front. Psychol. 6:1891.
  • Twenge JM, Campbell WK (2018). Associations between screen time and lower psychological well-being among children and adolescents: Evidence from a population-based study. Preventive Medicine Reports Oct 18; 12:271-283.
  • Walsh JJ, Barnes JD, Cameron JD, Goldfield GS, Chaput JP, Gunnell KE, Ledoux AA, Zemek RL, Tremblay MS (2018). Associations between 24 hour movement behaviours and global cognition in US children: a cross-sectional observational study. Lancet Child Adolesc Health Nov; 2(11): 783-791.
  • Australian 24-hour Movement Guidelines for children and Young People (5 to 17 years): an integration of Psysical Activity, Sedentary Behaviour, and Sleep.
  • Canadian 24-hour Movement Guidelines: an integration of Psysical Activity, Sedentary Behaviour, and Sleep.

 

Eva Forcadell